Señales de que tu mascota necesita ir al veterinario
Cuándo es una urgencia, cuándo conviene una consulta pronto y qué cambios lentos no debes dejar pasar en tu perro o gato.
Mascody
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Perros y gatos no pueden decirnos que algo les duele, y muchos, sobre todo los gatos, esconden el malestar hasta que ya es serio. Por eso conviene saber distinguir entre lo que es una urgencia, lo que amerita una consulta pronto y lo que puede esperar a su revisión de rutina.
Esta guía es informativa y no sustituye la opinión de un médico veterinario. Ante la duda, llama a tu veterinario: es mejor una consulta de más que una de menos.
Urgencia: ve al veterinario de inmediato
Estas señales pueden poner en riesgo la vida de tu mascota en cuestión de horas. No esperes a ver si mejora:
- Dificultad para respirar: respira con la boca abierta (en gatos nunca es normal), hace mucho esfuerzo o hace ruido al respirar.
- Encías pálidas, blancas o azuladas.
- Abdomen hinchado y duro, con arcadas pero sin poder vomitar. En perros grandes puede ser una torsión gástrica, que es una emergencia.
- Intenta orinar y no puede, sobre todo en gatos machos. Una obstrucción urinaria puede ser mortal en poco tiempo.
- Convulsiones, desmayo o pérdida de equilibrio repentina.
- Sospecha de envenenamiento: comió veneno para roedores, medicamentos para humanos, chocolate, uvas o alguna planta tóxica.
- Un golpe fuerte o atropellamiento, aunque se vea bien. Las lesiones internas no siempre se notan al principio.
- Vómito o diarrea con sangre, o vómito repetido en pocas horas.
- Señales de golpe de calor: jadeo excesivo, babeo espeso, debilidad o encías muy rojas después de estar al sol.
Consulta pronto: agenda en uno o dos días
No son emergencias, pero tampoco deberías dejarlas pasar más de un par de días:
- Deja de comer. En perros, más de un día sin comer; en gatos, incluso un día puede ser preocupante, porque el ayuno prolongado les afecta el hígado.
- Cojea o evita apoyar una pata por más de un día.
- Se rasca las orejas o sacude la cabeza constantemente, o sus orejas huelen mal.
- Tose de forma persistente.
- Diarrea o vómito que dura más de 24 horas, aunque siga con ánimo.
- Ojos rojos, con secreción o entrecerrados.
- Un bulto nuevo o una herida que no cierra.
Cambios lentos que también importan
Algunas enfermedades avanzan poco a poco y se notan más en el comportamiento que en un síntoma claro. Coméntalos en su próxima consulta, o antes si se acentúan:
- Toma mucha más agua de lo normal u orina más seguido.
- Baja o sube de peso sin cambios en su dieta.
- Mal aliento intenso o dificultad para masticar.
- Duerme mucho más, juega menos o se esconde.
- En gatos, orina o defeca fuera de su arenero.
- Pelaje opaco, caída de pelo en zonas o se lame una parte del cuerpo sin parar.
Cómo prepararte para una emergencia
- Guarda en tu celular el teléfono de tu veterinario y de una clínica 24 horas cercana. Búscala hoy, no cuando la necesites.
- Ten a la mano su cartilla de vacunación y los medicamentos que toma.
- Si sospechas envenenamiento, lleva el empaque de lo que comió.
- Transporta a los gatos y perros pequeños siempre en una transportadora; un animal con dolor puede asustarse e intentar escapar.
- No le des medicamentos para personas: muchos analgésicos comunes son tóxicos para perros y gatos.
La mejor prevención: la revisión anual
Lleva a tu mascota al veterinario al menos una vez al año, aunque se vea sana, y cada seis meses si ya es mayor. En esas visitas se actualizan vacunas y desparasitación, y se detectan a tiempo problemas que tú no podrías notar en casa.
Conoces a tu mascota mejor que nadie. Si sientes que "algo no está bien", aunque no sepas explicar qué, ese presentimiento ya es razón suficiente para llamar al veterinario.
Y para cualquier emergencia fuera de casa, una placa de identificación con tu teléfono permite que quien lo encuentre te avise de inmediato. Si tiene una condición médica, puedes indicarlo en la placa.