Los primeros días de un gato en casa: guía para adoptar
Cómo preparar un cuarto seguro, el arenero, los peligros de la casa y qué hacer para que tu nuevo gato se adapte rápido.
Mascody
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Los gatos son animales territoriales: para ellos, mudarse a una casa nueva es un cambio enorme. Algunos exploran todo en una tarde; otros pasan días escondidos debajo de la cama. Las dos reacciones son normales. Lo que hagas antes de que llegue y durante sus primeras semanas define qué tan rápido se va a sentir en casa.
Prepara un cuarto seguro
En lugar de darle acceso a toda la casa desde el primer día, empieza con un solo cuarto tranquilo, como una recámara o un estudio. Un espacio pequeño es más fácil de conocer y le da confianza. Debe tener:
- Un escondite. Una casita tipo cueva, una caja de cartón de lado o una cama cubierta. Esconderse es su manera de sentirse seguro; no lo saques a la fuerza.
- Agua y comida, separadas entre sí.
- Su arenero, lejos del agua y la comida.
- Un rascador. Rascar es una necesidad, no una mala costumbre. Si no tiene dónde, va a usar tus muebles.
- Un lugar alto, como una repisa o un mueble despejado. A los gatos les da seguridad observar desde arriba.
Cuando entre y se mueva con confianza por ese cuarto, abre la puerta y deja que explore el resto de la casa a su ritmo.
El arenero, bien hecho
- Uno por gato, más uno extra. Si tienes dos gatos, lo ideal son tres areneros.
- En un lugar tranquilo y fácil de alcanzar, nunca junto a la lavadora u otro aparato ruidoso.
- Limpia los desechos todos los días. Un gato puede dejar de usar un arenero sucio.
- Si te lo dieron en adopción, pregunta qué arena usaba y empieza con la misma.
Revisa los peligros de la casa
- Ventanas y balcones. Los gatos caen más de lo que se cree. Pon malla en las ventanas que abras.
- Plantas tóxicas. Los lirios son especialmente peligrosos: incluso el polen o el agua del florero pueden causarle una falla renal. También son tóxicas la nochebuena, la sábila y el teléfono, entre otras.
- Hilos y ligas. Estambre, hilo dental, cintas o ligas pueden causar obstrucciones intestinales si se los traga. Guárdalos después de jugar.
- Cables al alcance, sobre todo si es un gatito que muerde todo.
- Lavadora y secadora. Revísalas antes de usarlas: les encantan los lugares calientitos y escondidos.
Los primeros días
- Deja que él se acerque. Siéntate en el cuarto, habla con voz tranquila y ofrécele la mano para que la huela. Si viene, acarícialo; si no, inténtalo más tarde.
- Rutina. Dale de comer a la misma hora. Saber qué esperar le quita estrés.
- Juego diario. Una varita con plumas o una pelota pequeña lo ayuda a soltar energía y a tomarte confianza.
- Visita al veterinario en sus primeras semanas, para revisión general, vacunas, desparasitación y consultar sobre la esterilización.
- Paciencia. Algunos gatos tardan unos días en adaptarse y otros, varias semanas.
Si ya tienes otras mascotas
No los juntes de inmediato. Durante los primeros días, mantén al gato nuevo en su cuarto e intercambia sus olores: frota una cobija en uno y déjala donde duerme el otro. Después, déjalos verse a través de una puerta entreabierta o una reja, y premia a ambos cuando estén tranquilos. Ve aumentando el tiempo juntos poco a poco y siempre con supervisión. Un bufido al principio es normal; no los castigues.
Identificación, aunque no salga
Muchos gatos "que nunca salen" un día encuentran una ventana abierta. Si le pones collar, que sea de seguridad, de los que se abren si se atoran con algo, y con una placa con tu teléfono. También pregúntale a tu veterinario por el microchip.
El primer objetivo no es que tu gato te quiera desde el día uno, sino que se sienta seguro. El cariño viene después, y casi siempre llega.
Lo que puede necesitar
- Un escondite: la casita tipo cueva o la cama tipo cueva.
- Un bebedero antiderrame para su agua.
- Una mochila de transporte para sus visitas al veterinario.
- Una placa personalizada con tus datos.