Cómo enseñar a tu perro a pasear sin jalar la correa
Por qué jala, las tres técnicas que mejor funcionan y el equipo que ayuda a que los paseos vuelvan a ser un gusto.
Mascody
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Si cada paseo se siente como una competencia de jalones, no estás solo: es uno de los problemas más comunes entre dueños de perros. La buena noticia es que no se debe a que tu perro sea "terco". Jala porque le funciona: cada vez que tensa la correa, avanza hacia lo que quiere oler. Para cambiarlo, hay que lograr que jalar deje de funcionar y que caminar a tu lado valga la pena.
Antes de salir: baja la energía
Un perro que lleva ocho horas encerrado va a salir disparado por la puerta, por mejor entrenado que esté. Unos minutos de juego en casa o en el patio antes del paseo hacen que llegue a la calle más tranquilo y receptivo.
Tampoco empieces el paseo con caos. Si brinca y ladra mientras le pones la correa, espera quieto a que se calme. Cuando se sienta o se queda quieto, la correa se pone y la puerta se abre. Así aprende que la calma es lo que hace que el paseo empiece.
Las tres técnicas que mejor funcionan
1. Conviértete en árbol
En cuanto la correa se tense, detente por completo. No jales de regreso ni digas nada: solo quédate quieto. Cuando tu perro afloje la correa, aunque sea un poco, porque voltea a verte o da un paso atrás, felicítalo y sigue caminando. Al principio vas a avanzar muy poco. Es normal.
2. Cambia de dirección
Si se adelanta y jala, da media vuelta tranquilamente y camina hacia el otro lado. Cuando te alcance y vaya a tu lado, prémialo. Este método le enseña a estar pendiente de ti, porque nunca sabe hacia dónde vas a girar.
3. Premia la posición, no solo la obediencia
Lleva premios pequeños y suaves (del tamaño de un chícharo) y dale uno cada vez que camine a tu lado con la correa floja. Al principio, cada pocos pasos; con el tiempo, más espaciado. Entrega el premio siempre a la altura de tu pierna: el lugar donde lo recibe es el lugar al que va a querer volver.
El equipo correcto ayuda
- Pechera con enganche al frente. Cuando el perro jala, el enganche en el pecho lo hace girar hacia ti en vez de darle fuerza para avanzar. Es una gran ayuda mientras aprende.
- Correa fija de 1.5 a 2 metros. Las correas extensibles enseñan justo lo contrario: que jalar da más cuerda.
- Evita collares de ahorque o de picos. Pueden lastimar el cuello y la tráquea, y asocian el paseo con dolor. Tampoco enseñan qué sí debe hacer.
Déjalo ser perro
Oler es la forma en que tu perro "lee las noticias" del vecindario, y le cansa la mente tanto como caminar le cansa el cuerpo. No se trata de que camine pegado a ti todo el paseo. Una buena estrategia es alternar: tramos de caminar a tu lado y, como premio, un "¡ve!" para que olfatee libremente un rato.
Errores que retrasan el avance
- Ser inconsistente. Si un día lo dejas jalar porque tienes prisa, aprende que a veces sí funciona, y lo va a intentar con más ganas.
- Sesiones demasiado largas. Practica la técnica en tramos de 5 a 10 minutos. El resto del paseo, si hace falta, usa la pechera y relájate.
- Empezar en el lugar más difícil. Practica primero en tu calle tranquila, no en el parque lleno de perros y ardillas.
- Regañarlo o dar tirones. Solo genera tensión y frustración en los dos.
La regla de oro: la correa floja hace que el paseo avance; la correa tensa lo detiene. Si eres constante, la mayoría de los perros notan la diferencia en un par de semanas.
Y ya que salen juntos todos los días, asegúrate de que lleve siempre su identificación: una placa personalizada con tu teléfono es la mejor protección si algún día se suelta.